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Juguetes que dan mucho juego: el pañuelo

 

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A partir de los tres meses, vemos como cada vez más los niños hacen el gesto de intentar coger algo. Puede ser, por ejemplo, la ropa de su madre, la sábana o el babero. Las telas, que tienen cierto volumen y se adaptan fácilmente al gesto aún incipiente del niño, les permiten una primera experiencia de satisfacción por llegar a coger algo en sus manos.

Son suaves, ligeras, seguras (no suponen ningún peligro para un bebé) y fáciles de coger. Por eso en el Instituto Pikler las recomiendan como primer juguete. Allí la tradición de la casa es un pañuelo de algodón del tamaño de una servilleta, de color y con topos.

A mi me encanta hacer ganchillo y he descubierto que un pañuelo hecho de ganchillo también puede ser un excelente primer juguete, a los niños les encanta y da muchísimo juego. Por otra parte, desde la pedagogía Waldorf sabemos que los juguetes hechos a mano llevan en sí algo especial que los niños pueden percibir; no es un objeto cualquier, lleva la intención y la energía que ha puesto allí la persona que lo ha hecho. Además del beneficio que saca el adulto por el hecho de hacer algo manual, pero este es un tema para otro artículo…

Los topos de los pañuelos «Pikler» ofrecen contrastes visuales que facilitan a que los niños los puedan ver mejor en los primeros meses. En el caso del ganchillo, este efecto se percibe gracias a los mismos agujeritos de la trama que hacen un juego de luz y sombra además, claro, de los pliegues.

 

 

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A la gente que domina el ganchillo os invito a hacer pañuelos como juguetes para los niños pequeños. Y para los que no lo dominan, os invito a buscar a alguien que os pueda enseñar: es muy fácil aprender y os abrirá una puerta a muchas posibilidades interesantes. Mejor que sea de algodón 100%.

Las consultas a las familias

Escribo esta entrada en el blog para compartir el trabajo que hago de consulta con los familias.

Yo soy psicóloga pero no trabajo como terapeuta, no hago terapia infantil ni terapia con adultos.

Muchas veces ayudo a las familias que se ponen en contacto conmigo porque tienen una dificultad, dándoles una información concreta: por ejemplo comentando qué necesidades tiene el niño o niña en las diferentes etapas y si la situación difícil que viven es normal o pasa algo más.
Si no es una situación fuera de la normalidad les puedo dar herramientas para que tengan recursos para mejorarla. Son familias que llegan con dificultades con los límites, por ejemplo, o que vienen porque no duermen por las noches, etc.

Si por el que me explican veo que sería interesante un diagnóstico porque intuyo que hay algo más con el niño, derivo a otros profesionales. Me gustaría resaltar que los niños pequeños, hasta los siete años no necesitan terapia psicológica. Pero quizás hay un tema médico, o motriz, o dietético, o puede ser que necesite alguna sesión de osteopatía, por ejemplo.

Si hay un malestar emocional, hay que mirar alrededor del niño y actuar en el entorno.
Quizás es un problema en la dinámica familiar, o una cuestión de los padres, o de uno de los padres, o algo que venga desde la escuela, pueden ser muchas cosas…

Si veo que los padres necesitan ayuda, los ayudo a identificar que tipo de ayuda y les recomiendo que la busquen. Si la dificultad viene de la escuela, alguna vez he acompañado a los padres a hablar con la maestra para compartir otra mirada.

Bien es verdad que no todas las familias vienen porque tienen dificultades Muchas vienen con una pregunta porque quieren saber mi opinión sobre una situación concreta: por ejemplo familias que se están planteando destetar pero no saben como hacerlo de una manera respetuosa, o familias que no están seguras de como actuar cuando llega un hermano pequeño, o que tienen dudas sobre qué hacer con el chupete, o como acompañar a sus hijos a dejar los pañales, etc.

Entiendo que mi papel es compartir mi visión, una visión que está construida desde mi experiencia con base al que he podido aprender en mi camino personal y profesional, muy influenciada, por supuesto, por una visión pikleriana y por la pedagogía Waldorf.

Las consultas las hago presenciales, en Girona, o por skype por si están lejos y no tienen la posibilidad de acercarse.